La reconquista

La reconquista

2020-10-17 / 2020-10-17 Cinema < Tabakalera < San Sebastián < Gipuzkoa

Manuela y Olmo se reencuentran en un futuro que se habían prometido quince años antes, cuando eran adolescentes y vivieron su primer amor. A partir de esta premisa romántica, La reconquista es en realidad una película en busca del tiempo; o sobre la conciencia del tiempo: del tiempo perdido y del tiempo recuperado; sobre lo que recordamos de nosotros mismos y sobre lo que no recordamos; sobre las palabras, los gestos y los sentimientos a los que seguimos guardando fidelidad, porque nos definen y nos interpelan en el presente, el pasado y el futuro.

*El homenaje a Rafael Berrio y la presentación del libro " Absolución. Canciones de Rafael Berrio" se ha pospuesto al próximo 31 de octubre en Patio de Tabakalera.

RAFAEL BERRIO POR JONAS TRUEBA (Texto escrito por el director Jonas Trueba que trabajó con Rafael Berrio en la película La reconquista)

Soy fan incondicional de Rafael Berrio desde hace unos años, desde que lo escuché por primera vez cantando "Simulacro", un tema en el que se retrataba a sí mismo con una ironía y una tristeza poética sin igual. Desde entonces empecé a escuchar sus canciones como si fueran un antídoto contra cualquier tentación de fracaso. Frecuenté sus conciertos en Madrid, cuando bajaba desde San Sebastián con su guitarra, y reunía a unos cuantos admiradores en algún bar o sala en la que cantaba hasta que no había más remedio que irse. Nos escrutábamos entre nosotros, los allí presentes, y nos dábamos cuenta de que formábamos parte de una fauna bastante particular. Es un poco lo que he intentado reflejar en una secuencia de La reconquista, en la que los protagonistas asisten a un concierto de un tipo que no responde al nombre de Rafael Berrio pero se le parece bastante.

Rafa tenía un encargo muy concreto y no especialmente fácil: hacer una canción nueva y original para La reconquista, una canción que debía hacer dar sentido a una película que está todo el rato en busca de sí misma y de su propio sentimiento ... De ese encargo nació "Arcadia en flor", que luego sonará ya completa, redonda, eterna, un poco más avanzada la película, como si se hubiera ido haciendo a medida que ésta avanza, y que habla de "viejas emociones", de "cosas que no lo son", de "palabras borrosas que te hicieron llorar", de "la pena de no sentir dolor" ... de una Arcadia, en fin, que se nos resiste. Solo por haber sido instigador de una canción como esta sé que ha merecido la pena la película entera. 

 

ARCADIA EN FLOR POR RAFAEL BERRIO ( Texto y canción escritas por Rafael Berrio para la película La reconquista)

El truco en la creación es un resorte. Yo no soy de esa clase de artista que vive sometido a su labor, y encuentro muy pocos motivos para sentarme a componer canciones. Hacer un guiño de complicidad a un amigo, deslumbrar a cierta mujer y, especialmente, cumplir un encargo concreto, son los tres pretextos decisivos que a mí me sirven de impulso para tal cosa. En el verano del 2015 recibí un largo mail de Jonás Trueba donde me contaba su proyecto de película. Adentrado ya, no sin melancolía, seguramente, en la ineludible treintena, Jonás se proponía reconquistar el instante luminoso de una pasión adolescente. Retratar, según me decía, el florecimiento prodigioso del amor primero y rescatarlo de la corrosión y las devastaciones del tiempo. Desenterrar a los amantes de Pompeya que aún se abrazan bajo la ceniza. Me refería también que había estado subrayando textos de Gombrowicz y Scott Fitzgerald y que por un azar había dado con un par de viejas canciones de mi repertorio que venían a guardar memoria de aquel mismo esplendor que él se proponía retratar. Jonás, en definitiva, me pedía en su escrito dos cosas: que aceptara un pequeño papel en la película, encarnando a un personaje que bien podría ser yo mismo, y que escribiera expresamente para ésta una canción que abordase su conflicto. Escribir la pieza no me fue difícil: quería hacer una égloga y sólo tuve que copiar del natural, aislado como efectivamente estuve en una verdadera Arcadia griega, renacentista y romántica enclavada en la ondulante campiña riojano-alavesa. En cuanto al primer requerimiento, mi participación como actor en la película, decir que, pese a mi escepticismo inicial, (pues nadie acaba de estar contento con su fotogenia), probablemente no haya vivido yo nunca una experiencia de camaradería y esfuerzo unánime y desinteresado en favor del arte como la que me fue ofrecida, con toda su juventud pero también con toda su maestría cinematográfica, por Jonás Trueba y su equipo.  

***

Trizas de un corazón.
Pavesas al viento.
Diminuto fragmento de una vieja emoción.
Cosas que no lo son, hojas secas finales, cayendo en lentas espirales.
Pompas de jabón. 

 

Y ni siquiera sientes pena.
Sino la pena de no sentir dolor.
Y sin embargo , debe estar la Arcadia en flor.
Debe estar la Arcadia en flor.
Tras de las puertas de bronce del tiempo
debe estar la Arcadia en Flor. ..
Pero dónde. 

 

Cenizas al mar.
Espuma del agua.
Formas de olvido que fragua
en cada quien el azar.
Insensible pasar
del tiempo en las cosas.
Palabras borrosas
que te hicieron llorar. 

 

Y ni siquiera sientes pena.
Sino la pena de no sentir dolor.
Y sin embargo,
debe estar la Arcadia en flor.
Debe estar la Arcadia en flor.
Tras de las puertas de bronce del tiempo
debe estar la Arcadia en Flor.

 

Pero dónde para el cerezo en su esplendor.
Dónde para el áureo pastor.
Dónde para los rojos frutos del estío.
Dónde para tu risa, amor mío.
Dónde para el tigre que duerme junto a su presa.
Dónde para el mirlo que regresa.
Dónde para el manantial de tus bellas horas.
Dónde para las palabras que rememoras.
Dónde para la novia que en los verdes prados girando aún está con los ojos vendados.
Dónde para la rosa, dónde para el espino.
Dónde para el dulzor de las fuentes de vino.
Dónde para el albedrío de toda criatura.
Dónde para la inocencia desnuda.